Los probióticos han ganado protagonismo en los últimos años debido a sus múltiples beneficios para la salud. Desde mejorar la digestión hasta fortalecer el sistema inmune, estas bacterias vivas desempeñan un papel clave en nuestro bienestar. Sin embargo, la popularidad de los probióticos también ha dado lugar a una gran cantidad de mitos y desinformación.
En este artículo, desmentimos los mitos más comunes sobre los probióticos y explicamos lo que realmente dice la ciencia.
Mito 1: Todos los probióticos son iguales
Realidad: No todos los probióticos tienen el mismo impacto en el organismo. Existen múltiples cepas bacterianas con funciones específicas. Mientras que algunas cepas están diseñadas para mejorar la digestión, otras refuerzan el sistema inmune o ayudan a restaurar la microbiota intestinal tras un tratamiento con antibióticos. Además, cada cepa puede actuar de forma distinta en función del individuo y su microbiota, por lo que elegir el probiótico adecuado requiere conocer las necesidades específicas de cada persona. Algunos probióticos han demostrado eficacia en trastornos digestivos, mientras que otros pueden ser más efectivos para fortalecer el sistema inmune o mejorar la absorción de nutrientes.
Evidencia científica:
- Un estudio publicado en Nutrients (Peiwei, X., et al.) destaca que los efectos de los probióticos son cepa-dependientes y no se puede generalizar su impacto en la salud.
Mito 2: Los probióticos solo sirven para mejorar la digestión
Realidad: Aunque los probióticos son ampliamente conocidos por sus beneficios digestivos, también juegan un papel esencial en otras funciones del organismo. Su interacción con el sistema inmune es clave para la protección contra infecciones y enfermedades autoinmunes. Además, los probióticos pueden influir en la salud mental a través del eje intestino-cerebro, contribuyendo a la regulación del estrés y la ansiedad. También participan en la síntesis de ciertas vitaminas esenciales y en la modulación del metabolismo de los carbohidratos y grasas, lo que podría impactar en la prevención de enfermedades metabólicas como la obesidad y la diabetes tipo 2.
Evidencia científica:
- Un estudio en The Journal of Microbiology (Sittipo, P., et al.) demuestra cómo la microbiota intestinal interactúa con el sistema inmunológico para mejorar la respuesta del organismo a infecciones.
Mito 3: Todos los probióticos sobreviven al proceso digestivo
Realidad: No todas las formas de probióticos sobreviven al paso por el sistema digestivo. Muchas cápsulas y polvos contienen bacterias deshidratadas que pueden no llegar vivas al intestino debido al ácido gástrico y la bilis. La supervivencia de los probióticos depende de varios factores, como la resistencia de la cepa específica, el método de encapsulación y la cantidad de bacterias ingeridas. Algunos probióticos están formulados con tecnologías avanzadas para aumentar su resistencia y mejorar su capacidad de colonizar el intestino, mientras que otros pueden ser eliminados antes de llegar a ejercer su efecto.
Evidencia científica:
- Un estudio en Critical Reviews in Food Science and Nutrition (Chen, J., et al.) señala que la viabilidad de los probióticos depende del método de administración y la resistencia de las cepas a las condiciones del estómago, y además señala que la eficacia de los probióticos en cápsulas suele ser cuestionada debido a la pérdida de viabilidad durante el almacenamiento y en el tracto gastrointestinal humano. Se esperaba que la encapsulación de probióticos ofreciera protección, pero se ha demostrado que no es tan así.
Mito 4: Se pueden obtener suficientes probióticos solo con alimentos fermentados
Realidad: Aunque los alimentos fermentados como el kéfir, la kombucha y el yogur contienen microorganismos beneficiosos, la cantidad y variedad de cepas presentes en ellos pueden no ser suficientes para obtener un efecto terapéutico. Además, el contenido de bacterias en estos productos puede variar dependiendo del proceso de fermentación y del tiempo de almacenamiento. Si bien incluir alimentos fermentados en la dieta es una estrategia saludable, en muchos casos no garantizan una dosis constante de probióticos vivos en el intestino. Por ello, en ciertas situaciones específicas, como trastornos digestivos severos o tras la toma de antibióticos, los suplementos probióticos pueden ser una opción más efectiva para restaurar la microbiota intestinal.
Evidencia científica:
- Un estudio publicado por la Organización Mundial de Gastroenterología (Guarner, F., et al.) señala que los alimentos fermentados pueden aportar microorganismos, pero la concentración de probióticos varía considerablemente y no siempre alcanzan el intestino en cantidades significativas. Además, el estudio destaca que los suplementos probióticos contienen cepas específicas y en dosis más altas, garantizando un impacto real en la microbiota.
Mito 5: Los probióticos tienen efecto inmediato
Realidad: Aunque algunas personas pueden notar mejoras digestivas rápidamente, la mayoría de los beneficios de los probióticos requieren varias semanas de uso continuo para manifestarse plenamente. La recolonización de la microbiota intestinal y la restauración del equilibrio bacteriano es un proceso gradual, y los efectos dependerán de la condición específica del usuario, la cepa utilizada y su constancia en la ingesta. En casos como el síndrome del intestino irritable o la disbiosis intestinal, la evidencia científica sugiere que los probióticos pueden tardar entre 2 y 8 semanas en mostrar una mejora significativa en los síntomas digestivos. Es importante mantener la ingesta a largo plazo para obtener resultados duraderos y evitar recaídas.
Evidencia científica:
- Un estudio del World Journal of Gastroenterology (Didari, T., et al.) indica que la mejora en síntomas digestivos puede tardar entre 2 y 8 semanas, dependiendo del tipo de probiótico y la condición tratada.
En resumen, los probióticos no son todos iguales ni funcionan de la misma manera. La evidencia científica respalda que su efectividad depende de la cepa, la cantidad de microorganismos vivos que llegan al intestino y la constancia en su consumo. Si buscas mejorar tu salud digestiva e inmune, es importante optar por opciones que aseguren la supervivencia de las bacterias activas en el tracto digestivo.
Los probióticos líquidos pueden ser una alternativa interesante, ya que presentan una mejor biodisponibilidad y mayor tasa de supervivencia en comparación con las cápsulas o polvos deshidratados. En este sentido, productos como GUT Go Pro Eco y GO Probiotics Eco de EMLIFE han sido formulados para ofrecer una solución efectiva y natural, respaldada por la ciencia, ayudando a equilibrar la microbiota intestinal y fortalecer el sistema inmunológico.
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📌 Peiwei, X., et al, (2023). Outcome-Specific Efficacy of Different Probiotic Strains and Mixtures in Irritable Bowel Syndrome: A Systematic Review and Network Meta-Analysis.
📌 Sittipo, P., et al, (2018). Intestinal microbiota and the immune system in metabolic diseases
📌 Chen, J., et al., (2017). Issues deserve attention in encapsulating probiotics: Critical review of existing literature
📌 Guarner, F., et al, (2023). Prebioticos y Probióticos
📌 Didari, T., et al., (2025). Effectiveness of probiotics in irritable bowel syndrome: Updated systematic review with meta-analysis